viernes, 6 de junio de 2008

Los bebés (y sus cochecitos) en el metro


No suelo viajar a Manhattan en horas laborales y el viernes pasado sufrí un estrujamiento mayor. Esperé al tren E en la estación de la 23 Street, y tuvo una de esas demoras que causa que llegue lleno a rebosar.

El E de por sí tiene la traba de su conexión con el Airtrain en Sutphin Avenue, y siempre veo pasajeros con equipaje, procurando ocupar una esquipa para no abultar demasiado. Aún así, he visto maletas gigantescas enmedio del vagón, mientras sus propietarios aguantan las miradas nada amistosas de los pasajeros que van de pie.

Aunque en mi vagón de los suplicios estaba una persona con esas características, también estaba una madre con su carrito de bebé. Obviamente estaba encasquetada entre numerosos viajeros, pero me percaté de una tendencia que se confirmó el domingo: nada menos que dos carritos de bebé en el mismo vagón.

Es fácil poner mala cara ante esta ocupación de espación, pero por lo general estas personas las pasan muy mal para entrar en el metro. Si se tiene en cuenta que una gran mayoría de las estaciones no tiene ni escaleras mecánicas ni ascensores (como bien señalaba Tomás hace unos días), subir uno de estos cochecitos por las angostas y vetustas escalinatas no debe ser nada fácil.

Foto de warren_j_thompson, en Flickr.