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domingo, 25 de septiembre de 2011

Cascada de agua en la calle 34

Este viernes llovía fuerte en Nueva York. En la superficie y bajo tierra, como se puede comprobar en este vídeo, grabado por el periodista de amNY Tim Herrera, en la que se ve un tren de la línea E llegar a la estación de la calle 34 y Octava Avenida (Penn Station) y del que tienen que bajarse los viajeros abriendo sus paraguas como harían en la superficie.

 

Día lluvioso causa una GRAN cascada de agua dentro del metro, por Tim Herrera

 

martes, 1 de diciembre de 2009

11 días fugitivo en el Metro

Francisco Hernández (Ashley Gilbertson para The New York Times) La semana pasada el diario The New York Times informaba de la noticia de un menor de 13 años que pasó 11 días huido en el Metro, viajando arriba y abajo a través de los cuatro distritos que une la red. A la de por sí sorprendente noticia se une el hecho de que esta persona está afectada del Síndrome de Asperger, una rara variante de autismo, que hace que quienes lo padecen tengan serias dificultades para relacionarse y llevan a realizar acciones excéntricas y en aislarse.

Francisco Hernández Jr., de Bensonhurst, Brooklyn, tuvo un incidente en su colegio del vecindario y, temeroso de recibir una posterior regañina en su hogar, decidió que lo mejor era refugiarse en el metro, por lo que, con una MetroCard en el bolsillo, una mochila y 10 dólares, se dirigió a la estación de Bay Parkway y subió a un tren D, el pasado 15 de octubre.

Según relató posteriormente, viajó a través de las líneas D, F y 1, de punta a punta de cada una de ellas, donde quiera que estas llevaran. Quitó la batería de su teléfono portátil, pues “no quería que nadie me gritara”, añadió.

Durante su odisea en el suburbano, se alimentó de patatas fritas, croissants, brazos de gitano, que obtenía de los puestos de prensa en las estaciones, y guardaba los envoltorios en su mochila. Bebía agua embotellada. Para ir a los baños, utilizaba los de la estación de Coney Island.

En enero pasado, tras otro incidente en la escuela, Francisco también se refugió en el Metro, aunque tras unas cinco horas, volvió a su casa. Por ese motivo, su padre se dirigió a la estación más próxima para buscarle. Infructuosamente, por lo que llamarían a la policía esa medianoche.

Sus padres, inmigrantes mexicanos, viajaron separadamente en trenes entre Coney Island y Midtown Manhattan, llenaron el Metro con unos 2.000 carteles pidiéndole a “Franky” que volviese a casa. Tras 6 días, el caso pasó a la Unidad de Personas Desaparecidas y la búsqueda se intensificó, creando y repartiendo la policía sus propios carteles.

Hacia las 6 de la mañana del 26 de octubre, un oficial de policía que revisaba un cartel con la imagen del niño desaparecido, observó a un niño sucio y escuálido, sentado en un tren parado en el andén de la línea D en la estación de Coney Island. “Me preguntó si me llamaba Francisco”, recordó el niño, “le dije sí”.

Fotografía: © 2009 Ashley Gilbertson para The New York Times.

martes, 10 de noviembre de 2009

Milagro en el metro de Boston

 

 

Un milagro se produjo en la noche del viernes pasado en el metro de Boston (conocido como “T” y operado por la Autoridad de Transporte de la Bahía de Massachusetts, MBTA, que sirve al gran Boston), cuando una mujer en estado de embriaguez, cayó a las vías en North Station en la Línea Naranja, justo cuando entraba en la estación un convoy.

Mientras, los pasajeros en el andén avisaban agitando sus manos a la maquinista para que parase el tren, cosa que logró en el último segundo, según se puede ver en el vídeo dado a conocer el lunes por la Autoridad de Transporte.

En esos momentos la maquinista Charice Lewis veía los brazos que se agitaban avisándola, al tiempo que oía por la radio al inspector pidiéndole que aplicara los frenos de emergencia por que una mujer había caído a las vías.

La maquinista Charice Lewis - © Dina Rudick/Boston Globe Cynthia White, quien quitó a la mujer justo después de que el tren frenara, dijo que escribió a la MBTA y al Boston Globe para que la maquinista y el inspector tuvieran el reconocimiento que se merecen.

Charice Lewis es hoy una heroína entre los bostonianos, pero ella no lo ve así, considera que hizo lo correcto, y lo que hubiese hecho cualquier operador del metro. Declaró que la gente dice “La T es mala, la T esto, la T aquello”. “Hay un montón de empleados de la T, hacemos lo que estamos supuestos a hacer”.

Lewis lleva trabajando para la Autoridad tres años.

Con información del Boston Globe. En español.

Fotografía: © Dina Rudick/Boston Globe